Aceitunas con anchoa: rellena, sabor anchoa o brocheta
Si buscas aceitunas con anchoa te vas a encontrar con al menos cuatro cosas distintas, y no saben igual ni se usan igual. Una lleva la anchoa dentro, otra solo lleva su sabor, otra la lleva pinchada por fuera y otra ni siquiera es anchoa, es boquerón. Vamos por partes, porque elegir mal es la diferencia entre un aperitivo redondo y uno salado de más.
Aceitunas rellenas de anchoa
Son las clásicas. La aceituna se deshuesa y se rellena con pasta de anchoa, así que el salado va por dentro y sale en el mismo bocado que la carne de la aceituna. Es el formato que mejor funciona con vermut y con cerveza.
Aquí la decisión real es el tamaño. La gordal rellena de anchoa es grande y carnosa: un bocado justo, con mucha aceituna alrededor del relleno, y es la que mejor aguanta en una tabla porque no se deshace. La manzanilla rellena de anchoa es más pequeña, con más proporción de relleno respecto a carne, y por eso sabe más a anchoa. Si es para picar sin parar, manzanilla; si es para poner en una tabla con otras cosas, gordal.
Aceitunas sabor anchoa: no llevan anchoa dentro
Es la confusión más habitual. Una aceituna sabor anchoa no está rellena: se cura y se aliña con un preparado que le da ese punto salado y marino, pero la aceituna sigue entera y normalmente con hueso. Nuestras manzanilla con hueso sabor anchoa van por ahí.
¿Cuándo elegir esta en vez de la rellena? Cuando quieres el sabor pero prefieres la textura de la aceituna entera con hueso, que es más firme. Y cuando vas a comer bastante cantidad: al no llevar relleno resulta menos contundente.
El mismo truco existe en encurtidos: los pepinillos sabor anchoa funcionan igual.

Anchoa o boquerón: no son el mismo pescado curado
Los dos salen del mismo pez, pero el tratamiento cambia todo. La anchoa se cura en sal durante meses y queda oscura, intensa y muy salada. El boquerón se marina en vinagre, queda blanco y sabe suave y ácido.
Por eso la gordal rellena de boquerón es la opción para quien encuentra la anchoa demasiado fuerte: misma idea, resultado mucho más ligero. Y por eso las brochetas de boquerón son de las más pedidas en verano, cuando apetece algo fresco.
En brocheta: cuando la anchoa va por fuera
Aquí el pescado no está dentro de la aceituna sino pinchado junto a ella. Cambia la experiencia: notas cada ingrediente por separado en vez de mezclado. Las brochetas de anchoa llevan anchoa, aceituna y encurtido en el mismo palillo, y las brochetas de anchoa con guindilla le añaden picante.
Si te interesa este formato, lo desarrollamos en el artículo sobre banderillas y cómo montarlas.
Aceitunas con anchoa en el embarazo
Es una duda que recibimos mucho, porque la anchoa se asocia mentalmente al pescado crudo. Conviene distinguir: la anchoa en salazón ha pasado meses curándose en sal, no es pescado crudo. Lo que sí conviene vigilar en el embarazo es el aporte de sal, que en estos productos es alto. La respuesta concreta para tu caso la tiene tu matrona o tu médico. Lo tratamos con más detalle en aceitunas para embarazadas.
Cuál pedir según lo que vayas a hacer
Para un aperitivo rápido en casa: manzanilla rellena de anchoa. Es la más agradecida y la que menos falla.
Para una tabla con invitados: gordal rellena de anchoa como pieza principal, brochetas de boquerón para dar volumen y unas piparras dulces para quien no quiera pescado fuerte.
Para cocinar: mejor la sabor anchoa con hueso, que aguanta el calor sin deshacerse, o directamente aceituna sin relleno.
Si no te gusta el pescado salado: boquerón en lugar de anchoa, siempre.
Cómo conservarlas
Sin abrir, a temperatura ambiente hasta la fecha del envase. Una vez abiertas, nevera y siempre cubiertas por su líquido. Las rellenas de anchoa aguantan menos que una aceituna sin relleno una vez abierto el bote: cuenta con una semana o diez días, no un mes.
Puedes ver todas las aceitunas rellenas de la tienda, las brochetas ya montadas, o los packs de aperitivo si prefieres una selección hecha.